Los verduleros
LA LA LA LA

No dije que te amaba, jamás supiste la verdad. Lo mucho que me amaste no lo supe valorar.
Me equivoqué, yo me equivoqué. Vacío me dejaste el corazón
Y hoy que ya no estás aquí, que sé lo mucho que perdí no tengo ganas de vivir,
me duele ver que todo terminó. Tú siempre fuiste todo para mí y nunca te enteraste de mi amor.
Dijiste que la amabas que ella robó tu corazón. Creía que lo nuestro sería eterno pero no
Me equivoqué, yo me equivoqué.
Es increíble se acabó..
Aceptar las cosas aunque duelan es la única forma de avanzar.
Cuando negas las cosas que duelen, te duelen dos veces, una cuando las negas y otra cuando te explotan en la cara.
Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es…
Yo sé que es difícil pero hay que ser valiente y vos sos muy valiente.
No le tangas miedo a lo que venga, o si, pero animate a enfrentarlo, no lo niegues, si sabes lo que va a pasar contalo, y cuando tengamos las cartas vamos a ver como jugamos, pero no sirve de nada que hagas trampa en el solitario.
Fue tan grande el dolor que cada vez que veo algo, como sé que no puedo evitarlo, trato de convencerme de que no vi lo que vi.
Uno se puede engañar, tratar de negar lo evidente, pero tarde o temprano eso que no queremos ver nos golpea.
Yo sé que no sirve de nada negar, sé que es como hacer trampa jugando al solitario, pero duele tanto ver las tragedias que se vienen que prefiero mirar para otro lado.
¿Y cómo se desata un nudo así?
Bueno, soy psicoanalista, trabajo con las palabras, amo las palabras.
Pero a veces las palabras sobran. A veces la palabra justa es esa que se calla. A veces no hay palabras. A veces las palabras se escuchan sin que sean dichas. Hay palabras que curan, y otras que matan.
A veces callamos para evitar más dolor y en ese silencio aparecen las palabras que tanto necesitábamos. Un silencio, una palabra sencilla o un monologo irritante, todo habla, todo dice.
Pero a veces no alcanzan ni los silencios ni las palabras, hay que ir más allá, pasar de la palabra al acto, porque el resto, el resto es puro bla bla.
Por suerte siempre hay otra opción, y siempre hay otras oportunidades.
Una elección es una cuenta regresiva. Cuando llega a cero ya no se puede volver a tras ni arrepentirse de nada.
Que sentimiento extraño es el arrepentimiento ¿no? Porque ¿de qué se arrepiente uno?
¿Será posible que el arrepentimiento alcornoque lo haga a uno arrepentirse de haber sido feliz?
Es un poco canalla arrepentirse del baile solo porque el baile se va a terminar ¿no?
El arrepentimiento por lo que hicimos mal duele, pero el arrepentimiento por lo que no hicimos es amargo.
Yo creo que hay cosas de las cuales hay que arrepentirse. No digo flagelarlos pero dejémonos de escorchar, una filosofía medio egoísta “ah, no me arrepiento de nada…”. Yo, como para dar un ejemplo, me arrepiento, y me arrepiento de no haberme arrepentido antes.
Yo me arrepiento, por ejemplo, de haber hecho mucho daño y no tener tiempo de repararlo. Me arrepiento de no haberlo amado antes. Me arrepiento de no haber tenido más charlas que ayuden a abrir los ojos a tiempo. Porque pregunto, al pasar ¿Cuántas lagrimas se hubieran ahorrado si yo me redimía antes? Un año antes, un mes antes, un minuto antes al menos.
Hay que arrepentirse de lo que hacemos mal, y hay que arrepentirse de lo que no hacemos, antes de que se termine todo y no haya más tiempo.
Cuando era chica mi mamá me llevaba a jugar siempre a las maquinitas. Siempre fui de enojarme fácil, como ahora. cuando jugaba un jueguito y no me salía lo que quería hacer me enojaba mucho. Si no podía pasar de nivel o derrotar al malvado me enfurecía. Si no podía ganar le pegaba a la máquina, la sacudía casi hasta romperla. Y si perdía golpeaba, sacudía y le pegaba a la maquina hasta que se tildaba. Odiaba que se me termine el juego.
Yo sé que la vida es una rueda, pero odio saber que la rueda va a seguir girando sin mí.
Siempre me enfureció el fin del juego, que se me acaben las vidas o que se tilde la máquina. Eso siempre me dio bronca y tristeza a la vez.
Vi que es mi turno, mi fin de juego, desde que vi lo que vi estoy así, tildada.
El problema no es lo que se viene sino saber lo que se viene. Yo no puedo evitar ver el futuro y no es un don, es algo insoportable.
No puedo evitar pensar en la vida que va a seguir sin mí, en que solo voy a ser un recuerdo para la gente que amo. No puedo dejar de pensar en todo lo que no voy a disfrutar. No puedo dejar de pensar en lo que no voy a hacer, en lo que no voy a poder hacer nunca más.
No quiero, no quiero saber que muero mañana, que muero pronto. No quiero saber que se terminan los “sí, acepto”, ni que se terminen las aventuras de superhéroes. No quiero saber que esto se termina. No quiero saber mi futuro.
Hay dolores con los que no se puede vivir, dolores que te paralizan, que te bloquean, que te tildan.
Vivir sabiendo que voy a morir me saca la pasión, los sueños, la ilusión, me vacía de vida. No puedo vivir con el dolor de saber que voy a morir pronto. Por eso elijo vivir con la mente en blanco, sin pasado, sin futuro, paralizada en un presente sin memoria, dormida con los ojos abiertos, tildada.
Nada nos puede pasar, porque los que se van de acá no son los mismos que llegaron. Viajamos para crecer. Sufrimos, amamos. Conocimos el amor, la lucha, la entrega, la amistad y la pasión. Nos equivocamos, nos humillamos, nos perdimos, y volvimos a encontrar el camino. Llegamos de una forma, nos vamos de otra, nos animamos a cuestionarnos, a enfrentar nuestros peores enemigos, nosotros mismos. A capa y espada por primera vez defendimos lo que soñamos, soñamos lo que queremos. Encontramos esa respuesta que estaba flotando en el viento, y ahora sí, estamos listos. Da miedo partir y da miedo volver, las preguntas y las respuestas dan miedo. Salir de la burbuja da miedo.
Saber que la vida no es una agenda llena de actividades programadas sino una hoja en blanco, da miedo.
Eso depende en gran parte de a donde quieras llegar, No me preocupa mucho a donde quiero llegar Si no te preocupa a donde llegar poco importa entonces el camino. Porque lo sepamos o no estamos en un camino, en nuestro camino. Cuando en el último segundo de vida miremos hacia atrás veremos un camino y donde hemos llegado, y hacemos nuestro camino, caminando.
La que volvió no es la misma que se fue.Las respuestas están flotando en el viento, tal vez ahora más que nunca debamos dejar que el viento nos lleve a donde debamos ir, total nada nos puede pasar, solo crecer.
Dentro de tus ojos veo un lago donde un hada se desnuda para que la adore el sol.
La melancolia de la tarde.. me ha ganado el corazón Y se nubla de dudas. Son esos momentos en que uno
se pone a reflexionar Y alumbra una tormenta.
Todo es tan tranquilo que el silencio anuncia el ruido de la calma que antecede al huracán.
De repente no puedo respirar, necesito un poco de libertad,
que te alejes por un tiempo de mi lado que me dejes en paz. Siempre fue
mi manera de ser, no me trates de comprender, soy un poco paranoica lo sinto.
Al ratito ya te empiezo a extrañar, me preocupa que te pueda perder,
necesito que te acerques a mi para sentir el calor de tu cuerpo.
Un osito de peluche de taiwan, una cascara de nuez en el mar. Suavecito como alfombra de piel
Delicioso como el dulce de leche.