
Toda historia tiene una vuelta de tuerca. Te cuento: resulta que la santurrona de mi prima, fíjate vos, para que los chicos pierdan miedo escribía los cuentos infantiles cambiándolos todo. Raro, idiota, pero medio ingeniosa… Por ejemplo, agarró Caperucita Roja y ella se pregunta, a los chicos, “¿Qué pasaría si Caperucita Roja en vez de roja fuera verde?”. (Si Caperucita Roja en vez de roja fuera verde es lo mismo, se la va a comer el lobo al final.) No, no, pensemos. Si Caperucita fuera verde no está madura, digo, tal vez el lobo no se la come. O si Caperucita fuera verde es light, y si es light el lobo no se la morfa. Nunca me gustó Caperucita Roja, nunca, metereta estúpida. Siempre con la cabeza adentro del lobo. Nosotros sabemos quién es el lobo, y no vamos a ser tan estúpidos esta vez, no vamos a caer en la misma trampa otra vez.
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