Tú tienes el control de lo que pienso, de lo que imagino, tienes todo lo que quiero, lo que necesito, tienes algo que me envuelve y me hace cautivo, que me calma y que me enciende. La primera vez que me mire en tus ojos supe que no había que ser un adivino, para comprender que el resto de mi vida era indispensable vivirla contigo, la primera vez que acaricie tu cuerpo pude comprobar que existe el Paraíso, no hace falta dar la vuelta al Universo, solo basta haberte.
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